IGUALDAD DE REMUNERACIÓN POR UN TRABAJO DE IGUAL VALOR

Igualdad de remuneración significa que las mujeres y los hombres tienen el derecho a recibir la misma remuneración por un trabajo de igual valor.

Esto significa asegurar que las mujeres y los hombres que realizan trabajos idénticos o similares reciban la misma remuneración.

También significa que las mujeres y los hombres deberían percibir el mismo salario cuando el trabajo que realizan es completamente diferente, pero puede demostrarse que tiene el mismo valor al evaluarse sobre la base de criterios objetivos. Estos criterios objetivos tienen en cuenta factores como las competencias, las calificaciones, las condiciones de trabajo, los niveles de responsabilidad y los esfuerzos que requiere el trabajo.

Evaluar los trabajos apoyándose en criterios neutros en lo referente al género nos permite afrontar la brecha salarial entre hombres y mujeres como una cuestión sistémica, a menudo vinculada con ideas preconcebidas y estereotipos sobre el valor de los trabajos “normalmente” considerados “trabajo de mujeres”. Pone de relieve que las mujeres a menudo se concentran en sectores que están infravalorados – como el trabajo de cuidados –, aunque conlleven altos niveles de responsabilidad y de esfuerzo y múltiples competencias especializadas. Con objeto de encarar efectivamente las diferencias salariales entre hombres y mujeres, es esencial discutir la desigualdad salarial en los diferentes sectores y ocupaciones, así como dentro de los mismos.

Las evaluaciones objetivas de los trabajos también pueden tener un impacto positivo en otros grupos que experimentan con frecuencia discriminación, como los migrantes y los refugiados, las personas con discapacidades, los pueblos indígenas y las personas LGBTI.

La Comisionada Federal de Igualdad Salarial de la Comisión Canadiense de Derechos Humanos, Karen Jensen, explica el enfoque de Canadá para la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor utilizando una herramienta de evaluación de empleo no discriminatoria y de género neutral. Esta herramienta evalúa las habilidades, el esfuerzo, la responsabilidad y las condiciones de trabajo para determinar la comparación del valor de los trabajos.

UN DERECHO HUMANO

LA IGUALDAD DE REMUNERACIÓN ES UN DERECHO HUMANO RECONOCIDO, DEL QUE TODAS LAS MUJERES Y TODOS LOS HOMBRES DEBERÍAN GOZAR.

El Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100) fue el primer instrumento internacional sobre esta cuestión. El Convenio se adoptó tras la Segunda Guerra Mundial, durante la cual las mujeres se incorporaron de forma masiva a la fuerza de trabajo y se encargaron de la primera línea de la producción en muchos países. La desigualdad salarial fue una forma obvia y mensurable de discriminación en el trabajo, por lo que la presión a favor de la igualdad salarial fue un primer paso para conseguir una mayor igualdad de género en el mercado de trabajo y en la sociedad en general. El Convenio tenía un carácter progresista para aquella época, y sigue siendo pertinente hoy en día, ya que la plena igualdad salarial entre mujeres y hombres aún no se ha conseguido.